martes, 29 de octubre de 2013

LA RESISTENCIA INCONSCIENTE AL CAMBIO

Estudio de Caso:




Una institución educativa de la ciudad decide dotar cada uno de sus ambientes de aprendizaje con pizarras digitales y mesas interactivas. 
Después de un tiempo de adquirido dichos recursos, se percatan de que los profesores no están aprovechando todas las utilidades de los nuevos elementos del aula, por lo que deciden abrir un curso virtual por medio de la plataforma Moodle sobre el manejo pedagógico y didáctico de las pizarras digitales, sin embargo, después de unas semanas de abierto el curso, los directivos conocen que la deserción al curso es mayoritaria, la razón de los profesores es que no tienen tiempo para el curso, debido a la cantidad de obligaciones que poseen con la institución.

Reflexión:

Con frecuencia los docentes nos sumergimos en el trabajo diario, adquiriendo una serie de actividades rutinarias basadas en procesos repetitivos: preparar las sesiones de clase, alistar material de enseñanza, diligenciar guías de aprendizaje, calificar los previos, revisar talleres, responder email´s, asistir a reuniones académicas organizadas por directivos, atender padres de familia y otros miembros de la comunidad educativa, y permitirnos 10 minutos para tomar un café. 
Bajo éstas circunstancias pocas veces tenemos tiempo laboral o extra laboral para atender otros compromisos o tareas alusivas a la formación,  y casi sin darnos cuenta entramos en una obsolescencia informática generada por la avalancha de cambios en materia de aplicaciones, software, dispositivos electrónicos y la incesante proliferación de equipos y programas de comunicación y de manejo de información, que pasan a nuestro alrededor y generan poco o nada en nuestro interior como el río bordea la piedra sin modificar sus entrañas.

Es imperioso por lo tanto que en nuestro rol de docentes nos volvamos permeables a éstos rápidos cambios más por necesidad básica que por obligación; y al tiempo de beneficiarnos como seres humanos íntegros y profesionales estemos en capacidad de formar, orientar y apoyar a nuestros estudiantes en los buenos usos de las tecnologías transmitiendo las infinitas bondades que éstas traen a la formación profesional de nuestros alumnos, y para ello debemos empezar por cambiar muchos de nuestros hábitos  y dedicar un par de horas al día a la exploración, identificación y a nuestra capacitación en el manejo del mundo de las TIC.

Nuestro compromiso ahora, es hacer las cosas de manera diferente para esperar resultados distintos a los que siempre hemos obtenido.

La resistencia al cambio muchas veces no se da por voluntad propia, sino por la falta de reconocimiento y compromiso en la transformación de nuestros hábitos como docentes.


    

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